Autor: clopezagudelo.co@gmail.com

  • Receta estándar, el primer paso para controlar tus costos

    Receta estándar, el primer paso para controlar tus costos

    La receta estándar es la hoja donde queda escrito cuánto lleva cada plato, gramo por gramo, y cuánto cuesta prepararlo. Suena a papeleo de cadena grande, pero es lo primero que necesitas si quieres saber qué te deja la carta.

    Pasa en muchas cocinas. El cocinero del almuerzo sirve la hamburguesa con 150 gramos de carne y el de la noche con 180. Las ventas suben y la plata no aparece. El problema no está en el precio, está en que el plato cambia según quién esté en la plancha.

    Receta estándar de una hamburguesa con el costo de cada ingrediente

    Qué es una receta estándar

    Es la ficha técnica de un plato. Dice qué ingredientes lleva, cuánto de cada uno, cómo se prepara y cómo se sirve. Con esos datos cualquiera en tu cocina saca el mismo plato, un martes a mediodía o un sábado lleno.

    También dice cuánto cuesta. Por eso la receta estandarizada no es solo un documento de cocina, sino la base del costo, del precio de venta y del inventario. Si no sabes cuánto queso lleva un plato, tampoco sabes cuánto queso deberías haber gastado en la semana.

    Por qué la receta estándar es el primer paso para controlar costos

    Cada decisión de plata en un restaurante sale de ahí. El costo de un plato de comida se calcula con su receta. El pedido al proveedor depende de lo que gastan las recetas. Y el conteo de inventario solo tiene sentido si comparas lo que había contra lo que las recetas dicen que se usó.

    Sin receta, todo lo demás es un cálculo al ojo. Con ella, la diferencia entre lo que debería haber en la bodega y lo que hay se vuelve una pista. Puede ser una porción que sale grande, un insumo que se daña y nadie anota o algo que sale de la cocina sin cobrarse.

    Qué lleva un formato de receta estándar

    No necesitas un formato bonito. Necesitas que tenga estos datos, siempre en el mismo orden, para que cualquiera lo lea igual.

    • Nombre del plato y número de porciones que rinde la preparación.
    • Ingredientes con la cantidad exacta, en gramos, mililitros o unidades.
    • Precio de compra de cada insumo con su unidad, por ejemplo el kilo o la botella.
    • Rendimiento, que es lo que queda útil después de limpiar, pelar o deshuesar.
    • Costo de cada ingrediente en la porción y costo total del plato.
    • Pasos de preparación, con tiempos y temperaturas cuando importan.
    • Montaje, con el recipiente, la guarnición y una foto de referencia.

    La foto parece un detalle y no lo es. Cuando el cocinero nuevo ve cómo debe salir el plato, la porción deja de depender de su criterio.

    Cómo hacer una receta estándar paso a paso

    1. Prepara el plato una vez con la gramera al lado y anota todo lo que entra, incluidos la sal y el aceite de la plancha.
    2. Pesa los insumos que se limpian antes y después de limpiarlos, así sacas su rendimiento real.
    3. Busca el precio de tu última compra de cada insumo y llévalo a la unidad de la receta.
    4. Multiplica la cantidad por el costo unitario y suma todos los ingredientes.
    5. Escribe los pasos y toma la foto del montaje.
    6. Pide a otra persona del equipo que prepare el plato solo con la ficha, y corrige lo que no quedó claro.

    El rendimiento cambia el costo más de lo que parece

    Por ejemplo, si compras un kilo de lomo a $ 48.000 y después de limpiarlo quedan 850 gramos útiles, el kilo limpio no te cuesta $ 48.000. Te cuesta cerca de $ 56.500, porque pagaste también la grasa y los recortes que no llegan al plato.

    Si la receta usa el precio sin limpiar, cada porción parece más barata de lo que es. Esa diferencia no se nota en un plato, pero sí en un mes de servicio.

    Un ejemplo con números, la hamburguesa de la casa

    Toma una hamburguesa clásica como ejemplo, con precios de compra inventados para hacer la cuenta.

    • Carne de res molida, 150 g a $ 32.000 el kilo, da $ 4.800.
    • Pan brioche, una unidad, $ 1.200.
    • Queso cheddar, 40 g a $ 30.000 el kilo, da $ 1.200.
    • Papas a la francesa con su aceite, 180 g, $ 1.300.
    • Tomate, lechuga, cebolla y salsa de la casa, $ 750.

    El costo por porción suma $ 9.250. Ahora imagina que en la noche la carne sale de 180 g en vez de 150. Son $ 960 más por hamburguesa, y si vendes 40 en una noche, se van $ 38.400 que no aparecen en ninguna parte.

    Con el costo claro, el precio de venta deja de ser una corazonada. Ya sabes cuánto pones en cada plato antes de decidir cuánto cobras por él.

    Subrecetas, la salsa también tiene su receta

    La salsa de la casa, el hogao o la masa de las empanadas se preparan en lote y entran en varios platos. Hazles su propia receta estándar, con lo que rinde el lote, y úsala como un ingrediente más.

    Así, si sube el tomate, cambia el costo de la salsa y con él el de cada plato que la lleva. Sin la subreceta tendrías que corregir cinco fichas a mano, y alguna se te va a quedar atrás.

    Cada cuánto revisar la receta estandarizada

    La ficha envejece por dos lados. Cambian los precios de los insumos y cambian las porciones que de verdad se sirven en el pase.

    Para los precios, revísala cada vez que un proveedor te sube la factura. Como referencia general, el DANE publica cada mes el índice de precios al consumidor, con una división aparte para alimentos y bebidas no alcohólicas.

    Para las porciones, pesa de vez en cuando un plato recién servido, sin avisar, y compáralo con la ficha. Si la diferencia se repite, corrige la receta o corrige la costumbre. Esa revisión es parte de un buen control de costos y gastos, junto con la merma y las compras.

    De la hoja de cálculo a una receta que se mueve sola

    Una hoja de cálculo sirve para arrancar, pero se queda quieta. En inventario y recetas de Klave cargas una vez de qué está hecho cada plato, con subingredientes para las salsas y las masas. Desde ahí, cada venta descuenta esos gramos del stock.

    Además, cada compra que registras recalcula el costo de las recetas que usan ese insumo. En costos y márgenes ves qué deja cada plato en pesos y en porcentaje, con los precios de tu última compra y no con los del año pasado.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué diferencia hay entre receta estándar y ficha técnica?

    En la práctica son lo mismo. Algunas cocinas llaman ficha técnica a la parte de costos y receta a la preparación, pero lo útil es tener las dos cosas en un solo documento.

    ¿Tengo que hacer la receta estándar de toda la carta?

    No de una vez. Empieza por los platos que más vendes y por los que llevan los insumos más caros, porque ahí un gramo de más pesa más.

    ¿Sirve una receta estándar en Excel?

    Sirve para empezar. El problema es que no se actualiza cuando cambia un precio ni descuenta nada del inventario, así que alguien tiene que acordarse de revisarla.

    Si quieres ver tus recetas convertidas en costo sin hacer cuentas a mano, prueba Klave 7 días gratis, sin tarjeta.

  • Qué es una comanda y por qué la que la cocina no entiende cuesta más que un plato

    Qué es una comanda y por qué la que la cocina no entiende cuesta más que un plato

    Si tienes un restaurante, ya sabes qué es una comanda aunque nunca te hayas puesto a definirla. Es la orden escrita con la que el pedido de una mesa pasa del salón a la cocina o a la barra. Parece un papel sin importancia. Sin embargo, de ella depende que el plato salga bien a la primera.

    Aquí te cuento qué debe decir, qué le sobra y por qué el pedido que la cocina no entiende termina costando más que el plato que se rehace.

    Qué es una comanda y cuánto cuesta un pedido mal leído en la cocina de un restaurante

    Qué es una comanda en un restaurante

    La comanda de restaurante es el pedido del cliente traducido al idioma de la cocina. El mesero lo toma en la mesa y lo manda a quien lo prepara. Puede ir escrito en una libreta, salir impreso en una térmica o aparecer en una pantalla.

    No es la cuenta. La cuenta le dice al cliente cuánto debe pagar. En cambio, la comanda le dice al cocinero qué hacer, en qué orden y con qué cambios. Por eso no necesita precios.

    Tampoco reemplaza el soporte de la venta. Si tu negocio está obligado a facturar, al cliente le entregas la factura electrónica o el documento equivalente electrónico POS que explica la DIAN en su micrositio de facturación. La comanda se queda adentro, entre el salón y los fogones.

    Por qué una comanda mal leída cuesta más que un plato

    Cuando el pedido se canta a gritos o se escribe con afán, la cocina interpreta. Y lo que se interpreta mal se rehace. Pasa con el término de la carne, con el «sin cebolla» que nadie vio y con la bebida que llegó antes que la entrada.

    Por ejemplo, piensa en un churrasco de $ 38.000 que pidieron término medio y salió bien asado. La cocina lo vuelve a hacer y gasta otra vez $ 17.500 en insumos. Como la mesa esperó veinte minutos más, le regalas una limonada de $ 8.000. Al final haces un descuento del 10 % sobre una cuenta de $ 164.000, es decir, $ 16.400. Ese error te costó $ 41.900, más que el plato.

    Y eso sin contar lo que no se ve. El cocinero dejó de sacar otro pedido, la mesa de al lado también esperó y el cliente molesto quizá no vuelve. Además, lo que se botó rara vez queda anotado como merma de la cocina, así que ese costo se esconde en el mes.

    Qué debe decir una buena comanda

    Después de muchos servicios aprendes que la mejor orden es la que nadie tiene que preguntar. Para eso necesita pocos datos, pero todos claros.

    • Mesa o canal, como mesa 7, mostrador, domicilio o para llevar.
    • Número de personas, si la mesa va a pedir por tiempos.
    • Cantidad y nombre de cada plato, tal como aparece en la carta.
    • Modificadores escritos, por ejemplo término medio, sin cebolla o salsa aparte.
    • Adicionales que suman al precio, como la porción extra de queso.
    • Orden de salida, con las entradas primero y los fuertes después, o todo junto.
    • Hora en que entró el pedido y nombre de quien lo tomó.

    Con esos datos cualquier cocinero, incluso el que llegó ayer, saca el plato sin adivinar. Si falta uno, alguien va a salir de la cocina a preguntar en pleno servicio.

    Lo que sobra en el papel que va a cocina

    Una orden cargada de información es tan mala como una incompleta. El precio, el nombre del cliente o la forma de pago no le sirven al que está en la plancha. Solo le quitan espacio a lo importante.

    También sobran las abreviaturas que se inventa cada mesero. Si uno escribe «SC» para decir sin cebolla y otro lo usa para salsa criolla, el error ya está servido. Lo mejor es que los nombres salgan siempre iguales a los de la carta.

    Libreta, impresora o pantalla

    La libreta funciona mientras el salón está tranquilo. El lío empieza con el local lleno. La hoja se moja, se pierde entre dos pedidos o nadie entiende la letra. Encima, nadie sabe qué mesa pidió primero.

    La comanda impresa desde el punto de venta resuelve la letra y el orden. La pantalla va un paso más allá, porque muestra qué está en preparación y qué ya salió. Ninguna es mejor en todos los casos. Una cocina pequeña anda bien con una térmica. En cambio, una cocina con varias estaciones y domicilios agradece la pantalla.

    Lo que sí conviene es digitar el pedido una sola vez. Si el mesero lo anota en la libreta y después lo pasa a la caja, tienes dos oportunidades de equivocarte.

    Cómo funciona un sistema de comandas para restaurantes

    Un sistema de comandas para restaurantes toma el pedido en la caja o en la tablet del mesero y lo parte por estaciones. Lo caliente va a la plancha, las bebidas a la barra y el postre a su puesto. Así cada uno ve solo lo suyo, en el orden en que entró.

    En la cocina de Klave funciona de esa manera. El pedido sale impreso o en pantalla, con los modificadores y los adicionales escritos, no cantados. Y si la receta está cargada, lo que se prepara descuenta sus insumos del inventario sin que nadie lo anote.

    Otra pregunta que vale la pena hacerse es qué pasa si se cae la conexión un sábado a las nueve. Con Klave sigues tomando pedidos y cobrando, y todo sube solo cuando vuelve la red. Si ya te pasó, lee qué hacer con un POS sin internet en pleno servicio.

    Cómo saber si tus comandas están fallando

    No necesitas un estudio para darte cuenta. Basta con anotar tres cosas durante una semana.

    1. Los platos que se devolvieron o se rehicieron, y el motivo de cada uno.
    2. Las veces que alguien salió de la cocina a preguntar qué pidió una mesa.
    3. Cuántas cortesías se dieron por demoras o por pedidos equivocados.

    Si esos números salen altos, el problema casi nunca es el cocinero. Lo normal es que falle la forma en que llega el pedido. Cuando además registras lo que se devolvió, ves cuánto pesa cada error en el costo real de tus platos.

    En Klave las devoluciones, las cortesías y la merma quedan en el reporte de calidad y pérdidas. De ese modo ves lo que salió de la cocina sin dejar plata y puedes corregirlo con el equipo antes del siguiente fin de semana.

    Si quieres ver cómo llega un pedido ordenado a tu cocina, prueba Klave 7 días gratis, con todo abierto y sin tarjeta.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuál es la diferencia entre comanda y cuenta?

    La comanda le dice a la cocina qué preparar. La cuenta, o precuenta, le dice al cliente cuánto debe pagar. Por eso la primera va sin precios y la segunda sí los lleva.

    ¿Quién toma el pedido que va a cocina?

    Por lo general el mesero, en la mesa. En el mostrador lo toma el cajero y en los domicilios quien recibe la llamada o el mensaje. Lo importante es que se digite una sola vez.

    ¿Se ponen precios en la orden para la cocina?

    No hace falta. A la cocina le sirven la mesa, el plato, los cambios y el orden de salida. El precio va en la cuenta del cliente.

    ¿Qué es una comanda electrónica?

    Es la misma orden, pero enviada desde el punto de venta a una impresora o a una pantalla en cada estación. Así se acaba el problema de la letra y queda registrada la hora en que entró el pedido.

  • POS sin internet, qué hacer cuando se cae la conexión en pleno servicio

    POS sin internet, qué hacer cuando se cae la conexión en pleno servicio

    Un POS sin internet es el que te deja seguir cobrando cuando se cae la conexión. Y se cae justo cuando no debe, un viernes a las ocho, con el salón lleno y tres domicilios esperando. Si tu sistema se congela en ese momento, la fila no espera y la cocina tampoco.

    Esto va de lo práctico. Qué hacer en los primeros minutos, cómo cobrar sin perder plata, qué pide la DIAN si facturas electrónicamente y cómo preparar el local para la próxima caída.

    Resumen de lo cobrado con un POS sin internet durante una caída de la red

    Qué pasa cuando tu POS depende de internet

    Un sistema en la nube sin modo sin conexión necesita la red para cada venta. Si la red se va, la pantalla se queda cargando y el equipo vuelve al papel. Parece una salida, pero sale cara. Luego alguien tiene que pasar esas comandas al sistema, y ahí se pierden platos, se repiten cobros y el cierre no cuadra.

    El problema no es solo la venta perdida de esa media hora. También es el desorden que queda para el final de la noche, con un arqueo de caja que nadie puede explicar.

    Qué es un POS sin internet o modo sin conexión

    Un sistema POS offline, o con modo sin conexión, guarda los pedidos y los cobros en el propio equipo mientras no hay red. Cuando vuelve la señal, los sube solo. Así sigues tomando pedidos y cobrando, y nadie tiene que digitar nada dos veces.

    Ojo con una confusión común. Un programa instalado en el computador del local también trabaja sin conexión, pero ahí la información vive en ese equipo. Si se daña, se moja o se lo roban y no hay copia en otro lado, pierdes tus datos. Lo ideal es tener las dos cosas, una operación que sigue sin red y una información que queda guardada en la nube cuando vuelve la conexión.

    Qué hacer en los primeros minutos sin internet

    1. Confirma qué se cayó. Mira si tu celular tiene datos y si el router tiene luces apagadas o en rojo.
    2. Avísale al equipo en voz alta. Meseros, caja y cocina tienen que saber que hay caída y quién decide.
    3. Sigue cobrando en el POS si tiene modo sin conexión. No borres los datos del navegador ni cambies de equipo hasta que todo suba.
    4. Si no tiene ese modo, saca una hoja con mesa, hora, productos y forma de pago. Una sola persona la lleva.
    5. Comparte los datos de un celular con el equipo de caja, si tu plan lo permite y la caída va para largo.
    6. Llama a tu proveedor de internet y anota la hora en que empezó la falla.

    Cómo cobrar sin conexión sin perder plata

    La caja es donde más se pierde en una caída, porque los medios de pago no se comportan igual. Revisa cada uno.

    • Efectivo. No depende de nada, así que es tu mejor aliado ese rato. Ten base suficiente para dar vueltas.
    • Datáfono. Si trabaja con SIM y datos propios, no depende del wifi del local. Si usa la red del local, pregúntale a tu banco qué alternativa tiene.
    • Nequi, Daviplata y transferencias. El cliente paga desde su celular, pero tú tienes que confirmar que la plata llegó. Hazlo con los datos de tu celular antes de soltar el pedido.
    • Crédito a clientes conocidos. Si lo das, anótalo con nombre y valor para cargarlo después.

    Por ejemplo, si la red se cae 45 minutos un viernes y en ese rato cobras $ 1.260.000, esa plata tiene que quedar con su medio de pago. Digamos $ 540.000 en efectivo, $ 480.000 por datáfono y $ 240.000 por Nequi y transferencias. Sin ese detalle, el cierre de esa noche no va a cuadrar.

    Si facturas electrónicamente, lo que pide la DIAN

    Si ya expides factura electrónica o documento equivalente electrónico con tu proveedor, la caída no borra la obligación de soportar la venta. Cuando un inconveniente tecnológico te impide expedirlos, la regla está en el artículo 1.5.1.5.7.1 de la Resolución 227 de 2025 de la DIAN.

    • Con factura electrónica de venta, mientras dure el inconveniente expides factura de talonario o de papel. Después la transcribes y la transmites a la DIAN dentro de las 48 horas siguientes a que se supere.
    • Con documento equivalente electrónico, generas el documento en físico. Una vez superada la falla, lo generas en electrónico y lo transmites en máximo 48 horas. Guarda los soportes de la falla por si la DIAN los pide.
    • En ambos casos, la norma pide informar el inconveniente de forma electrónica, según el anexo técnico.

    Cada proveedor tecnológico maneja este paso a su manera, así que pregúntale al tuyo y a tu contador cómo lo hacen. Mejor tenerlo claro un martes tranquilo que descubrirlo con la fila encima.

    Cómo preparar el local antes de la próxima caída

    • Conecta el router a un regulador o a una UPS, porque a veces la caída de internet es en realidad un corte de luz.
    • Ten un plan de datos de respaldo en un celular del negocio.
    • Pregunta si tu datáfono puede trabajar con SIM.
    • Si facturas electrónicamente, deja por escrito con tu proveedor cómo se expide la factura de contingencia.
    • Haz un simulacro. En una hora muerta apaga el wifi, cobra una venta de prueba y mira qué pasa cuando vuelve.

    Qué pedirle a un POS para trabajar sin internet

    Cuando compares opciones, no te quedes con que la página diga «funciona sin internet». Pide verlo con tus propios ojos, y fíjate en esto.

    • Tomar pedidos y cobrar sin conexión, no solo consultar la carta.
    • Guardar los pedidos en el equipo y subirlos solos cuando vuelve la red.
    • Cero digitación doble cuando regresa la señal.
    • Venir incluido en el plan, no como un cobro aparte.

    En Klave eso viene desde el plan Básico. Si se cae la red sigues cobrando, y los pedidos y los cobros se guardan en el dispositivo hasta que vuelve la conexión. Después suben solos, sin que nadie tenga que acordarse de nada. Lo ves en el punto de venta y en los precios de cada plan.

    Además, la información de Klave no vive en el computador del local. Si el equipo se daña, lo que ya subió sigue ahí y entras desde otro dispositivo. Para un bar que vende casi toda la noche en pocas horas, esto pesa más, como contamos en el software para bares. Y si estás comparando sistemas, lee qué traen los mejores POS para restaurantes.

    Preguntas frecuentes

    ¿Un POS en la nube funciona sin internet?

    Depende del sistema. Algunos tienen modo sin conexión y siguen cobrando, mientras otros se quedan quietos hasta que vuelve la red. Pregunta por ese modo y pruébalo antes de pagar.

    ¿Qué pasa con las ventas que hago sin conexión?

    En un POS con modo sin conexión quedan guardadas en el equipo y suben cuando vuelve la señal. En Klave suben solas, sin volver a digitarlas.

    ¿Puedo facturar electrónicamente si se cae el internet?

    Si un inconveniente tecnológico te impide expedir la factura electrónica, la DIAN pide expedir factura de talonario o de papel mientras dure. Después la transcribes y la transmites dentro de las 48 horas siguientes a que se supere.

    ¿Cómo pruebo si mi POS sirve sin internet?

    Haz un simulacro en una hora muerta. Apaga el wifi, toma un pedido, cóbralo y vuelve a conectar. Luego revisa que la venta aparezca completa y con su medio de pago.

    Si quieres que la próxima caída no te pare la noche, prueba Klave 7 días gratis, sin tarjeta y con todo abierto. Crea tu cuenta y haz el simulacro tú mismo.

  • Merma en restaurantes, por qué se pierde comida y cómo medirla

    Merma en restaurantes, por qué se pierde comida y cómo medirla

    La merma en restaurantes casi nunca se ve de golpe. Se va en el tomate que se pasó, en el plato que volvió a cocina y en la porción que salió más grande de lo que dice la receta. Al final del mes no aparece como una pérdida. Aparece como un margen que no cuadra.

    Lo bueno es que se puede medir, y lo que se mide se puede bajar. Aquí va cómo hacerlo sin convertir la cocina en una oficina.

    Registro semanal de merma en restaurantes con el costo de cada pérdida

    Qué es la merma en restaurantes

    Es la diferencia entre lo que compraste y lo que de verdad llegó a un plato cobrado. Hay dos tipos, y conviene no mezclarlos.

    • Merma de preparación. Incluye la cáscara, el hueso, la grasa o el agua que pierde un insumo al limpiarlo o cocinarlo. Es normal, y lo que toca es conocerla para costear bien.
    • Merma operativa. Cubre lo que se daña, se vence, se cae, se quema o se devuelve. Esta sí se puede evitar, y casi siempre se va sin que nadie la anote.

    La primera cambia el costo de tus platos. La segunda cambia lo que te queda al final del mes. Por eso cada una se mide distinto.

    Por qué se pierde comida en la cocina

    El desperdicio de alimentos en restaurantes suele tener causas que se repiten. Revisa si alguna de estas te suena.

    • Compras por encima de lo que vendes, porque ningún insumo tiene un mínimo y un máximo.
    • Bodega sin orden, donde lo nuevo queda adelante y lo viejo se vence atrás.
    • Porciones a ojo, sin una receta estándar que diga cuántos gramos lleva el plato.
    • Comandas mal leídas, que obligan a rehacer el plato. Si te pasa seguido, lee qué debería decir una comanda.
    • Producción de más, como la salsa o el arroz que se preparan para un día que no llegó.
    • Cortesías y consumos del personal que nadie registra.

    Cómo calcular la merma de un insumo

    Empieza por la merma de preparación, porque cambia el costo real de tus platos. Pesa el insumo como llega, límpialo y vuelve a pesar lo que queda útil.

    Por ejemplo, compras 5 kg de lomo a $ 42.000 el kilo, es decir, $ 210.000. Después de limpiarlo quedan 4,1 kg útiles. El rendimiento es 82 % y la merma es 18 %. Eso quiere decir que el kilo útil no te cuesta $ 42.000, sino cerca de $ 51.200.

    La fórmula es sencilla. Resta el peso útil al peso comprado, divide ese resultado entre el peso comprado y multiplica por 100. En el ejemplo, (5 − 4,1) ÷ 5 × 100 = 18 %. Haz la prueba con tres compras distintas y usa el promedio, porque ningún bulto sale igual.

    Si tus recetas usan el precio de compra y no el del kilo útil, cada plato con lomo te cuesta más de lo que crees. Ese error se arrastra al food cost y al precio de la carta.

    Cómo medir la merma en restaurantes semana a semana

    La merma operativa se mide de dos formas. Lo ideal es usar las dos, porque cada una ve lo que la otra no alcanza a ver.

    Registro diario de lo que se pierde

    Cada vez que algo se bota, alguien lo anota con cinco datos. Qué insumo, cuánto, por qué, quién y cuánto costó. Parece mucho, pero toma menos de un minuto si el formato está a la mano.

    Por ejemplo, 1,2 kg de queso vencido a $ 28.000 el kilo son $ 33.600. Súmale un plato devuelto de $ 21.500, el pan del día que no se vendió por $ 14.000 y dos litros de leche que se cayeron por $ 9.800. Esa semana cerró con $ 78.900 de merma registrada.

    Cruce de inventario contra ventas

    El registro solo muestra lo que alguien se acordó de anotar. Para ver lo demás, cruza el inventario. El consumo real es el inventario inicial más las compras, menos el inventario final. En cambio, el consumo teórico sale de multiplicar lo vendido por la receta de cada plato.

    Por ejemplo, empezaste la semana con 8 kg de queso, compraste 20 kg y terminaste con 6 kg. Gastaste 22 kg. Pero las recetas de lo que vendiste suman 19,5 kg. Esos 2,5 kg de diferencia, a $ 28.000 el kilo, son $ 70.000 que se fueron sin registro.

    Para que el cruce funcione, el conteo tiene que ser confiable y frecuente. Aquí te contamos cómo hacer el conteo físico sin cerrar el local.

    Cómo bajar la merma en restaurantes con cambios pequeños

    Medir la merma en restaurantes es la mitad del trabajo. Luego vienen los cambios que se sostienen en pleno servicio, sin llenar a nadie de formatos.

    1. Fija un mínimo y un máximo por insumo para comprar lo que de verdad vas a usar.
    2. Ordena la bodega para que salga primero lo que entró primero.
    3. Estandariza las porciones con una receta por plato.
    4. Prepara en lotes más pequeños lo que más se bota.
    5. Revisa el registro cada lunes y ataca solo el insumo que más costó.

    Hay una razón más para medir la merma en restaurantes. En Colombia, la Ley 1990 de 2019 creó la política para prevenir la pérdida y el desperdicio de alimentos. En su artículo 3 pone la reducción de primera en el orden de prioridad. Es decir, antes de pensar qué hacer con lo que sobra, la idea es que sobre menos.

    Registrar la merma en restaurantes sin papel

    El cuaderno de merma funciona hasta que se moja o se pierde. En inventario y recetas de Klave registras lo que se dañó, se cayó o se venció, con su motivo y su costo. Además, como la receta descuenta los insumos con cada venta, el conteo te muestra la diferencia contra lo que debería haber y la deja registrada como ajuste.

    Esa merma también pesa en el costo del período, que es donde tiene que verse. La encuentras en costos y márgenes, y desde el plan Avanzado el reporte de calidad y pérdidas junta devoluciones, cortesías y cancelaciones en un solo lugar.

    Si quieres ver cuánto se te va cada semana sin sumar a mano, prueba Klave 7 días gratis, sin tarjeta.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué es la merma en un restaurante?

    Es la diferencia entre lo que compras y lo que llega a un plato cobrado. Incluye lo que se pierde al limpiar un insumo y lo que se daña, se vence o se devuelve.

    ¿Cómo se calcula el porcentaje de merma?

    Resta el peso útil al peso comprado, divide entre el peso comprado y multiplica por 100. Con 5 kg comprados y 4,1 kg útiles, la merma es 18 %.

    ¿Cada cuánto se debe medir la merma en restaurantes?

    El registro de lo que se pierde, todos los días. El cruce de inventario contra ventas, cada semana para los insumos más caros y cada mes para el resto.

    ¿La merma de preparación va en el costo del plato?

    Sí. Si el lomo rinde 82 %, la receta se costea con el kilo útil y no con el precio de compra. Si no, el plato te cuesta más de lo que muestra tu hoja.

  • Mejores POS para restaurantes, qué debe traer uno moderno

    Mejores POS para restaurantes, qué debe traer uno moderno

    Si estás buscando los mejores POS para restaurantes, vas a encontrar listas que comparan precios y pantallas bonitas. Ese no es el punto. La pregunta que importa es si el sistema te dice cuánto te quedó al cerrar o solo cuánto vendiste.

    Aquí no hay ranking de marcas. Te cuento qué debe traer un sistema moderno, por qué cada pieza pesa en tu caja y qué preguntar antes de pagar la primera mensualidad.

    Mejores POS para restaurantes, cierre del día con ventas, costo de los platos y comisiones

    Qué separa a los mejores POS para restaurantes de una caja registradora

    Una caja registradora cobra y entrega un total. Un sistema POS para restaurantes hace eso y, además, conecta lo que pasa antes y después del cobro. La orden sale a cocina, los insumos bajan del inventario y el costo del plato queda registrado.

    La diferencia se ve al cierre. Por ejemplo, un martes vendes $ 2.480.000. Si el sistema ya restó el costo de los platos vendidos, $ 868.000, y las comisiones de domicilio, $ 96.000, sabes que ese día dejó $ 1.516.000 antes de arriendo y nómina. Con una caja común solo tienes el primer número, y con ese número nadie decide nada.

    Por eso, entre los POS para restaurantes, vale la pena mirar los que tratan la venta como el comienzo del camino. Un punto de venta conectado cobra una vez y alimenta cocina, inventario, costos y reportes sin que nadie digite nada dos veces.

    Lo que debe traer un POS moderno para restaurantes

    Estas son las piezas que yo revisaría antes de firmar. No todas pesan igual en cada negocio, pero la que falte la vas a extrañar en pleno servicio.

    Todos los canales en la misma caja

    Un restaurante no vende por un solo lado. Hay salón, mostrador, para llevar y pedidos por WhatsApp, Rappi o DiDi Food. Si cada canal vive en una tablet o en un cuaderno distinto, el cierre se vuelve una suma de fuentes que no se hablan. El sistema debe recibir todo en la misma caja y separar las ventas por canal, con la comisión de cada plataforma.

    Pedidos claros para cada estación de la cocina

    El pedido tiene que llegar a la cocina sin que nadie lo cante. Puede salir impreso o en pantalla, pero siempre partido por estación y con los cambios del cliente escritos. Si quieres entender por qué esto importa tanto, lee qué debe decir una comanda para que la cocina no rehaga platos.

    Inventario que se descuenta con la venta

    Aquí se separa un sistema de cobro de uno de gestión. Cargas una vez la receta de cada plato y, desde ahí, cada venta descuenta los gramos de cada insumo. Así el inventario de tu restaurante deja de ser el conteo del domingo y pasa a ser un dato de hoy.

    Costo por plato con los precios de hoy

    El queso sube, el aceite sube y la carta sigue igual. Un buen sistema recalcula el costo de cada receta cuando registras la compra más cara y te muestra el margen al lado del precio. En costos y márgenes de Klave, por ejemplo, el día que sube un insumo cambia el costo de todos los platos que lo llevan.

    Caja, propinas y permisos por usuario

    Busca arqueos a mitad de turno sin cerrar la caja, propinas separadas de la venta y un PIN de supervisor para anular o descontar. Con eso el descuadre deja de ser una sospecha. Revisa también que cada persona entre con su propio usuario y que no te cobren por cada mesero nuevo. Si quieres el paso a paso del conteo, mira cómo hacer un arqueo de caja sin descuadres.

    Ventas que no se detienen sin internet

    La conexión se cae justo cuando el local está lleno. El sistema debe guardar los pedidos en el equipo y subirlos solos cuando vuelve la red. Si no lo hace, un viernes sin internet es un viernes con la fila quieta. Antes de elegir, pide que te muestren qué pasa con la red apagada y lee qué hacer con un POS sin internet.

    Reportes que sirvan para decidir

    Casi cualquier caja te da el total del día. Lo difícil es saber por qué el martes vendiste menos, qué mesero saca mejor ticket o qué plato se dejó de pedir. Un POS para restaurantes que vale la pena muestra ventas por producto, canal, mesero y hora, con el mismo período en todos los reportes.

    Con esa información armas turnos, ajustas la carta y revisas cada lunes los indicadores de gestión que de verdad mueven el negocio.

    Qué revisar de la DIAN en un POS para restaurantes

    Con la Resolución 000165 de 2023, la DIAN incluyó el tiquete de máquina registradora con sistema POS entre los documentos equivalentes electrónicos. Es decir, ese tiquete se vuelve un documento electrónico que cumple requisitos técnicos fijados por la entidad.

    Según la DIAN, cuando el comprador se identifica con su nombre o razón social y su número de identificación, ese documento le sirve para impuestos descontables en IVA y para costos y deducciones en renta. Además, quien está obligado a facturar puede expedir factura electrónica de venta en lugar del documento equivalente.

    Así que pregunta cómo resuelve el sistema esa emisión y con qué proveedor tecnológico trabaja. Revisa también lo básico del día a día. Klave, por ejemplo, lleva numeración correlativa con tu prefijo y tu rango autorizado, discrimina el IVA y el impoconsumo por producto y exporta el libro de ventas para tu contador.

    Preguntas antes de pagar un POS para restaurantes

    Antes de sacar la tarjeta, hazle estas preguntas a cualquier proveedor. Las respuestas dicen más que la demo.

    • ¿El precio incluye IVA o el 19 % aparece después?
    • ¿Cobran por usuario, por equipo o por caja?
    • ¿Hay permanencia mínima o penalidad por irme?
    • ¿Me migran la carta, los clientes y el histórico de ventas?
    • ¿Puedo descargar mis datos cuando quiera, también el día que me vaya?
    • ¿Funciona en el computador o la tablet que ya tengo?

    En Klave los tres planes llevan IVA incluido, usuarios ilimitados y cero permanencia, y la migración de tu carta no se cobra aparte. Puedes ver qué trae cada uno en la página de planes y precios.

    Si quieres comprobar todo esto con tu propia carta, prueba Klave 7 días gratis. Viene con todo abierto y sin tarjeta.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuál es el mejor POS para restaurantes pequeños?

    El que cobra rápido en una sola caja, imprime el pedido para la cocina y sigue vendiendo sin internet. Si además descuenta inventario por receta, mucho mejor, porque en un local pequeño cada insumo perdido se nota.

    ¿Cuánto cuesta un software POS en Colombia?

    Depende de lo que incluya. Compara siempre con IVA incluido y fíjate si cobran por usuario, por equipo o por módulos. Un precio bajo que después suma licencias y cajas termina saliendo caro.

    ¿Qué diferencia hay entre un POS y un software para restaurantes?

    El POS cobra. En cambio, el software para restaurantes conecta ese cobro con la cocina, el inventario, las compras y el costo de cada plato. Lo ideal es tener las dos cosas en un mismo sistema.

  • Ley de propinas en Colombia y cómo repartirla sin que el equipo desconfíe

    Ley de propinas en Colombia y cómo repartirla sin que el equipo desconfíe

    La ley de propinas en Colombia es corta, y aun así casi nadie en el negocio la ha leído completa. Por eso el reparto termina en discusiones de pasillo. Si un mesero alguna vez te preguntó por qué su parte salió más baja, ya sabes que la pelea casi nunca es por la plata. Es porque nadie ve la cuenta.

    Aquí va lo que dice la norma, artículo por artículo, y cómo llevar el reparto para que el equipo confíe en el número. Esto no reemplaza a tu abogado ni a tu contador, así que ante un caso raro consúltalo con ellos.

    Ficha de reparto semanal según la ley de propinas en Colombia

    Qué dice la ley de propinas en Colombia

    La norma es la Ley 1935 del 3 de agosto de 2018, que salió en el Diario Oficial 50.674 ese mismo día. Su nombre dice que reglamenta la naturaleza y destinación de las propinas. Puedes leerla completa en el Gestor Normativo de Función Pública.

    Aplica a todos los establecimientos que prestan servicio de consumo de alimentos, bebidas o espectáculos públicos, y a cualquier otro donde se sugiera propina. Es decir, a tu restaurante, a tu bar y a tu cafetería. Estos son sus puntos clave.

    • Qué es, según el artículo 2. Un reconocimiento en dinero que el cliente da de forma voluntaria a la cadena de servicios, aparte del valor de la venta.
    • Cuánto se puede sugerir, según el artículo 3. Nunca más del 10 % del valor del servicio, cuando el negocio la sugiere y la incluye en la factura con la aceptación del cliente.
    • Qué se le pregunta al cliente, según el artículo 4. Si quiere la propina en la factura o qué valor quiere dar.
    • De quién es, según el artículo 5. Solo de las personas que hacen parte de la cadena de servicios.
    • Quién vigila, según los artículos 6 y 7. La Superintendencia de Industria y Comercio, con las sanciones del Estatuto del Consumidor, que es la Ley 1480 de 2011.

    La ley dice que las propinas son voluntarias y tienen tope

    La palabra que más pesa en la ley de propinas en Colombia es voluntaria. Tú puedes sugerir la propina, porque la norma lo permite. Pero la decisión siempre es del cliente, que tiene derecho a no pagarla o a cambiar su valor. Por eso el mesero no la da por hecha. Pregunta.

    El tope del 10 % aplica cuando el negocio sugiere la propina y esta queda en la factura con la aceptación del cliente. Por ejemplo, si el servicio de una mesa vale $ 180.000, la propina sugerida no puede pasar de $ 18.000.

    Además, el artículo 4 dice que quien atiende debe preguntarle al cliente si quiere la propina voluntaria incluida en la factura o qué valor quiere dar. Así que entrena al equipo para preguntarlo siempre, con la misma frase y sin cara de reclamo.

    De quién son las propinas según la ley y quién decide el reparto

    Aquí está el punto que más confunde. El artículo 5 dice que el dinero de las propinas es única y exclusivamente de las personas involucradas en la cadena de servicios. También le prohíbe al propietario o al administrador intervenir de cualquier manera en la distribución.

    Entonces, ¿quién pone la regla? Los mismos miembros de la cadena de servicios, con un acuerdo entre ellos. Si no llegan a un acuerdo, la ley manda repartir las propinas de manera equitativa entre cada uno. Y el empleador decide los plazos de pago, siempre que no pasen de un mes.

    La ley no trae una lista de cargos, así que no dice por nombre si entran la cocina, la barra o quien lava la loza. Por eso conviene que el acuerdo del equipo lo diga con nombres propios y que todos lo firmen. Tú no decides la regla, pero sí puedes dar el espacio y los números para que el equipo la escriba.

    Cómo repartir propinas en un restaurante sin que nadie desconfíe

    La desconfianza nace cuando la plata pasa por una sola persona y nadie más ve la cuenta. Estas prácticas la cortan de raíz, y ninguna le quita al equipo la decisión sobre el reparto.

    1. Dejar el acuerdo por escrito antes del turno, no después de contar la plata.
    2. Registrar cada propina en el momento del cobro, llegue en efectivo, con tarjeta o por transferencia.
    3. Guardar el efectivo de las propinas aparte del cajón de la venta.
    4. Mostrar el total recogido y la parte de cada persona en un papel o una pantalla que todos vean.
    5. Pagar en una fecha fija que nunca pase de un mes.

    Por ejemplo, si en una semana entran $ 1.260.000 en propinas y el acuerdo es entre seis personas por partes iguales, a cada una le tocan $ 210.000. Cuando cualquiera puede hacer esa cuenta con los mismos datos, la pregunta de pasillo desaparece. Lo mismo pasa si el acuerdo usa otra regla, siempre que esté escrita y todos vean los números.

    Separa la propina de la venta desde el cobro

    Si la propina entra revuelta con la venta, pasan dos cosas malas. Tu ingreso se ve más alto de lo que es, y el cuadre de caja se vuelve imposible de explicar. La ley define la propina como algo independiente del valor de venta registrado, así que tus números deberían mostrarlo igual.

    Con el control de propinas de Klave sugieres la propina al cobrar, con su tope y su reparto, y la ves separada de la venta. Así, cuando haces un arqueo de caja a mitad de turno, la plata del equipo no se mezcla con la del negocio.

    Desde el plan Avanzado, el reporte de equipo muestra lo que vendió cada persona y las propinas del período. Ese es el dato que el equipo necesita para hacer su propia cuenta, sin depender de lo que alguien anotó en un cuaderno. Si tienes un bar con varios turnos por noche, mira también cómo funciona el software para bares.

    Lo que la ley le prohíbe al dueño con las propinas

    El parágrafo 1 del artículo 5 es muy concreto. Como propietario o administrador, no puedes destinar ninguna parte de la propina a gastos que le corresponden al negocio. La ley menciona estos casos.

    • Reponer elementos de trabajo.
    • Pagar turnos.
    • Cubrir reposiciones de inversión o cualquier otro gasto que no sea el pago del trabajador.
    • Retener, por ningún motivo, lo que le corresponde a un trabajador.

    Tampoco puedes contar la propina como parte del sueldo. El parágrafo 2 dice que lo que reciben los trabajadores por propinas no constituye salario ni es factor salarial, de conformidad con el artículo 131 del Código Sustantivo del Trabajo. Y ten presente que la Superintendencia de Industria y Comercio vigila tanto la información que recibe el cliente como el destino real de esa plata.

    Cumplir la ley de propinas en Colombia no es complicado cuando la plata está separada y a la vista. Si quieres que la propina quede aparte desde el primer cobro y que el equipo vea el mismo número que tú, prueba Klave 7 días gratis, sin tarjeta.

    Preguntas frecuentes

    ¿Las propinas son obligatorias en Colombia?

    No. La ley de propinas en Colombia la define como voluntaria. El restaurante puede sugerirla, pero el cliente decide si la paga, si cambia su valor o si no deja nada.

    ¿Cuánto es lo máximo de propina que se puede sugerir?

    El 10 % del valor del servicio, cuando el establecimiento la sugiere y la incluye en la factura con la aceptación del cliente. Lo dice el parágrafo 1 del artículo 3 de la Ley 1935 de 2018.

    ¿Las propinas son salario?

    No. Según el artículo 5 de esa misma ley, lo que reciben los trabajadores por propinas no constituye salario y en ningún caso se puede considerar factor salarial.

    ¿Cada cuánto se deben repartir las propinas?

    El empleador fija el plazo, pero no puede pasar de un mes. Entre más corto y fijo sea, menos espacio queda para la duda.

  • Inventario físico de un restaurante, cómo contarlo sin cerrar

    Inventario físico de un restaurante, cómo contarlo sin cerrar

    El inventario físico de un restaurante es contar con la mano lo que de verdad hay en la bodega, la nevera y la barra. Suena sencillo. El lío es que muchos lo hacen de la peor forma, un domingo, con el local cerrado y el equipo cansado.

    Aquí te cuento cómo contarlo por zonas, sin cerrar, y qué hacer con la diferencia cuando el número no cuadra.

    Inventario físico de un restaurante, diferencias del conteo de la nevera en pesos

    Qué es el inventario físico de un restaurante

    En la práctica manejas dos inventarios. El teórico es lo que debería haber según lo que compraste y lo que vendiste. El físico es lo que encuentras cuando abres la nevera y pesas el pollo. Por eso, en el inventario físico de un restaurante no se supone nada, se cuenta.

    La diferencia entre los dos es lo que te interesa. Si el sistema dice que hay 10 kilos de queso y cuentas 8,8, faltan 1,2 kilos que alguien tiene que explicar. Puede ser merma, porciones más grandes que la receta o un error al registrar la compra.

    Si llevas el control en una hoja de cálculo, lee por qué el inventario de restaurante no debería ser una foto del pasado.

    Por qué contar todo el domingo sale caro

    Contar la bodega completa de una sola vez trae tres problemas. Primero, obliga a cerrar o a pagar horas extra. Luego, el cansancio hace que se cuente mal, y un conteo malo es peor que ninguno. Por último, lo que descubres el domingo pasó durante seis días y ya no tiene arreglo.

    Además, cuando el conteo es una tortura, se aplaza. Y un inventario que se hace cada mes, o cuando alguien se acuerda, llega tarde a todo.

    Cómo hacer el inventario físico de un restaurante sin cerrar

    La idea es partir el conteo en pedazos pequeños que quepan en la operación normal. Así nadie tiene que quedarse hasta la medianoche con una libreta en la mano.

    Divide el local en zonas

    Arma zonas que tengan sentido para tu cocina, por ejemplo la nevera, el congelador, la bodega seca, la barra y los desechables. Cada zona lleva su propia lista de insumos, en el mismo orden en que están los estantes. De esa forma el que cuenta no salta de un lado a otro ni cuenta dos veces lo mismo.

    Cuenta en la hora muerta

    Todo restaurante tiene una franja floja. Puede ser a media tarde, entre el almuerzo y la comida, o a primera hora antes de abrir. Una nevera ordenada se cuenta en un rato corto. Si cada día cuentas una zona distinta, en una semana recorres todo el local sin parar la venta.

    Congela los movimientos de esa zona

    Mientras cuentas una zona, nadie saca nada de ahí sin avisar. Si la cocina necesita algo, lo anota y ese insumo se resta del conteo. Tampoco recibas al proveedor en esa zona hasta terminar, porque la compra que entra a mitad de conteo lo descuadra todo.

    Cuenta a ciegas y en la unidad de la receta

    El que cuenta no debería ver lo que dice el sistema, porque sin querer redondea hacia ese número. Mejor que anote lo que encuentra y compare después. Usa también la misma unidad en que descuentas. Si la receta gasta gramos de queso, cuenta en gramos o en kilos, no en bloques.

    Qué hacer con la diferencia del conteo

    Contar es la mitad del trabajo. La otra mitad es explicar por qué el número no cuadra. Por ejemplo, en el conteo de la nevera de un martes faltan 1,2 kilos de mozzarella, 900 gramos de pechuga y 400 gramos de tocineta. A precio de compra, eso suma $ 69.900 en una sola zona.

    Antes de culpar a alguien, revisa en este orden.

    1. Compras mal registradas, como la factura que entró con otra cantidad.
    2. Merma sin anotar, como el pollo que se dañó o el queso que se cayó.
    3. Porciones servidas más grandes que la receta estándar.
    4. Ventas que no descontaron, como cortesías o platos que salieron sin cobrarse.
    5. Solo al final, pérdidas que nadie sabe explicar.

    Lo que no se explica se registra como ajuste, con su motivo. Así el inventario teórico vuelve a arrancar desde lo que de verdad hay, y la diferencia queda escrita en vez de escondida. Si esas fugas se repiten cada semana, vale la pena revisar el control de costos completo.

    Cada cuánto hacer el inventario físico del restaurante

    No todo se cuenta con la misma frecuencia. Lo caro y lo que se pierde fácil merece más atención que la sal o las servilletas. Una rutina razonable podría ser esta.

    • Proteínas, quesos y licores, varias veces por semana.
    • Verduras, frutas y lácteos, cada semana, porque se dañan rápido.
    • Abarrotes y desechables, cada quince días o cada mes.

    Si el inventario físico de un restaurante se hace por zonas, estas frecuencias caben en la semana sin que nadie lo sienta. Lo importante es que el conteo sea una rutina y no un evento.

    Cómo ayuda un sistema en el conteo de inventario

    Cuando las ventas descuentan los insumos por receta, el inventario teórico está al día en todo momento. Entonces el conteo no tiene que reconstruir la semana. Solo compara.

    En el inventario de Klave, cada plato vendido baja del stock los insumos de su receta. Los conteos se hacen por zonas y mientras operas, y la diferencia entre lo que debería haber y lo que hay queda registrada como ajuste. También registras la merma con su motivo, para que pese en el costo del período.

    Además, defines un mínimo para cada insumo y Klave avisa antes de que se acabe, con el proveedor al lado en compras y proveedores.

    Errores comunes en el inventario de cocina

    • Contar mientras el proveedor descarga en la misma zona.
    • Mezclar unidades, como bultos en la bodega y gramos en la receta.
    • Pasar por alto las fechas. La Resolución 2674 de 2013 del Ministerio de Salud pide llevar control de primeras entradas y primeras salidas al almacenar alimentos, así que el conteo es buen momento para pasar lo viejo adelante.
    • Ajustar el sistema al conteo sin anotar el motivo.
    • Dejar que cuente siempre la misma persona que maneja la bodega.

    Si quieres contar sin cerrar y ver cada diferencia explicada, prueba Klave 7 días gratis, con todo abierto y sin tarjeta.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué diferencia hay entre inventario físico y teórico en un restaurante?

    El teórico es lo que debería haber según compras y ventas. En cambio, el físico es lo que cuentas en la bodega. La diferencia entre los dos muestra merma, errores de registro o porciones mal servidas.

    ¿Quién debe hacer el conteo de inventario?

    Lo ideal son dos personas, una que cuenta y otra que anota. Conviene que no sea solo quien maneja la bodega, porque así el conteo sirve también de control.

    ¿Se puede hacer el inventario físico de un restaurante sin cerrar?

    Sí. Se cuenta por zonas, en la hora de menos movimiento, y mientras tanto nadie saca insumos de la zona que se está contando. En una semana recorres todo el local sin parar la venta.

  • Inventario de restaurante, por qué no debería ser una foto del pasado

    Inventario de restaurante, por qué no debería ser una foto del pasado

    Un inventario de restaurante que se cuenta el domingo te dice cuánto había el domingo. El martes a las ocho de la noche ya no sirve, porque entre un conteo y otro pasaron ventas, compras, mermas y cortesías que nadie anotó.

    Por eso el problema rara vez es contar mal. El problema es contar tarde. Aquí vas a ver por qué la hoja de cálculo se queda corta, qué columnas debe tener un formato de inventario y cómo lograr que el stock se mueva con cada plato vendido.

    Inventario de restaurante, conteo de queso contra el sistema

    Por qué el inventario de restaurante se vuelve una foto del pasado

    En una tienda, lo que entra es lo que sale. En una cocina no. Compras un bulto de papa y vendes papas a la francesa, puré y una sopa. Entre la bodega y el plato hay una receta, y ahí se pierde la pista.

    Mientras el conteo sea semanal, vendes seis días a ciegas. Cuando por fin cuentas, descubres que faltan tres kilos de queso y ya nadie sabe si fue la porción, un plato devuelto o una bolsa que se venció. Lo que encuentras ese día ya no lo puedes corregir, solo lo puedes lamentar.

    El inventario de restaurante en Excel, dónde se rompe

    La hoja de cálculo es un buen comienzo. Es gratis, la conoces y te obliga a hacer la lista de insumos, que ya es bastante. Sin embargo, tiene tres límites que aparecen apenas crece el movimiento.

    • No se entera de las ventas. Alguien tiene que pasar a mano lo que salió, y muchas veces ese alguien eres tú, al cierre.
    • Cada compra llega a otro precio. Si no actualizas el costo, la hoja te dice cuánta plata tienes en bodega con precios viejos.
    • Una fórmula rota no avisa. Basta una celda mal arrastrada para que el total quede torcido durante semanas.

    Formato de inventario para tu restaurante

    Si vas a seguir en Excel un tiempo, que al menos la hoja tenga estas columnas. Con ellas comparas lo que debería haber contra lo que hay.

    • Insumo y unidad de medida, siempre la misma para ese insumo.
    • Stock inicial, que es lo que contaste la última vez.
    • Compras del período, con el precio que pagaste.
    • Consumo teórico, que sale de multiplicar lo vendido por la receta de cada plato.
    • Mermas registradas, cada una con su motivo.
    • Stock final contado en la bodega.
    • Diferencia entre lo teórico y lo contado, en unidades y en pesos.

    La columna que más enseña es la última. Por ejemplo, si según la hoja deberías tener 18 kilos de queso y cuentas 15,6, faltan 2,4 kilos. A $ 23.000 el kilo, son $ 55.200 que salieron de la bodega sin pasar por la caja.

    Cómo hacer que el inventario de tu restaurante se mueva con la venta

    La idea es simple. Cada plato vendido debería bajar del stock lo que lleva, en el mismo momento en que se cobra. Para llegar ahí hacen falta cuatro hábitos.

    Carga la receta de cada plato

    Todo empieza por la receta estándar. Por ejemplo, si el sistema sabe que una hamburguesa lleva 150 gramos de carne, 30 de queso y un pan, puede descontarlos cuando la cobras. Así el consumo teórico deja de ser una cuenta de fin de mes.

    Define un mínimo por insumo

    Cada insumo necesita un punto de pedido. Por ejemplo, si el queso baja de 5 kilos, se pide. Parece obvio, pero sin ese número la compra depende de que el cocinero se acuerde a media tarde.

    Registra la merma y la producción

    Lo que se cae, se pasa o se devuelve también sale de la bodega. Si no lo anotas, aparece como faltante y terminas sospechando del equipo. En la guía de merma en restaurantes ves cómo medirla. Lo mismo pasa con lo que produces en casa, como el hogao o la salsa que usan varios platos.

    Cuenta por zonas, sin cerrar

    El conteo físico no desaparece, pero cambia de papel. Ya no sirve para saber cuánto hay, sino para confirmar que el sistema cuadra. Cuenta una zona por día, en la hora muerta, y deja la diferencia como ajuste. El paso a paso está en cómo contar sin cerrar el local.

    Lo que pide la norma sanitaria al almacenar

    El orden de la bodega también es un tema legal. La Resolución 2674 de 2013 del Ministerio de Salud pide llevar un control de primeras entradas y primeras salidas, para garantizar la rotación de los productos. También pide identificar los insumos y llevar registros de su uso, procedencia, calidad y tiempo de vida.

    Además, en los restaurantes la leche y sus derivados, la carne y los productos de la pesca van en recipientes separados, refrigerados o congelados, y no se guardan junto a lo que ya está listo para servir. Si congelas, la norma fija la temperatura en -18 °C o menos. Un inventario ordenado por fecha de entrada te ayuda con todo eso, porque lo viejo sale primero y lo vencido se ve antes de llegar al plato.

    Un inventario de restaurante que se descuenta solo

    En inventario y recetas de Klave, cada venta descuenta los insumos de su receta y el stock queda al día en ese momento. Defines el mínimo de cada insumo y Klave avisa antes de que se acabe. Los conteos se hacen por zonas mientras operas, y la diferencia queda registrada como ajuste.

    Cuando un insumo llega al mínimo, entra a la lista de lo que hay que pedir en compras y proveedores, con el precio que te dio ese proveedor la última vez. Luego, al recibir la compra, el costo de los platos que lo usan se recalcula solo. Ese costo es el que alimenta tu food cost.

    Carga una receta, vende un plato y mira bajar el insumo. Prueba Klave 7 días gratis y sin tarjeta, con todo abierto.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cada cuánto se hace el inventario de un restaurante?

    Depende de cómo lo lleves. Si el stock se descuenta con cada venta, bastan conteos cortos por zonas para confirmar que cuadra. Si todo es manual, vas a tener que contar más seguido, y aun así te enteras tarde de los faltantes.

    ¿Sirve llevar el inventario de restaurante en Excel?

    Sirve para empezar y para ordenar la lista de insumos. Se queda corto cuando crecen las ventas, porque no descuenta lo vendido ni actualiza los precios por su cuenta.

    ¿Qué es el método PEPS en una cocina?

    Significa primeras en entrar, primeras en salir. Lo que llegó antes se usa antes, para que los productos roten. La Resolución 2674 de 2013 pide llevar ese control en el almacenamiento.

    ¿Qué diferencia hay entre inventario teórico y físico?

    El teórico es lo que debería haber según compras, ventas y mermas registradas. En cambio, el físico es lo que cuentas en la bodega. La diferencia entre los dos es la cifra que tienes que explicar.

  • Indicadores de gestión en restaurantes, siete para revisar cada lunes

    Indicadores de gestión en restaurantes, siete para revisar cada lunes

    Los indicadores de gestión en restaurantes no sirven de nada si viven en un archivo que nadie abre. Sirven cuando alguien los mira el mismo día, cada semana, y toma una decisión con ellos. Lo demás es decoración.

    El lunes es buen día para eso. El fin de semana ya pasó, los números están frescos y queda semana para corregir. Aquí van siete, con su fórmula, un ejemplo y la pregunta que te deberían responder.

    Tablero semanal con indicadores de gestión en restaurantes, ventas, ticket promedio y food cost

    Antes de medir, revisa de dónde salen los números

    Un KPI de restaurante es tan bueno como el dato que lo alimenta. Si las ventas se anotan en un cuaderno y el costo sale de una hoja del año pasado, el indicador miente con cara seria.

    Por eso revisa dos cosas. Primero, que la venta que usas no incluya la propina, porque la Ley 1935 de 2018 la define como algo independiente del valor de venta registrado. Si tienes dudas con ese punto, lee qué dice la ley de propinas y cómo se reparte. Segundo, que compares siempre periodos iguales, de lunes a domingo contra lunes a domingo.

    Los siete indicadores de gestión para restaurantes

    No necesitas cuarenta números. Con estos siete ves si vendiste bien, si te quedó plata y si la operación aguantó.

    1. Ventas netas contra la semana anterior

    Va de primero porque le da contexto a todo lo demás. Compara la venta sin propinas de esta semana con la anterior y, si la tienes, con la misma semana del año pasado. Por ejemplo, subir de $ 17.100.000 a $ 18.400.000 suena bien. Pero si esta semana abriste un día más, la comparación te engaña.

    En los reportes de Klave eliges el período una vez y lo comparas contra el anterior o contra el año pasado en la misma fecha. Así sabes si mejoraste o si solo hubo más días.

    2. Ticket promedio

    Sale de dividir las ventas entre el número de cuentas cobradas. Por ejemplo, $ 18.400.000 en 460 cuentas da un ticket promedio de $ 40.000. Si baja mientras las cuentas suben, entra más gente pero pide menos, y eso se trabaja con la carta y con el equipo.

    Míralo también por mesero. Ahí aparece quién sugiere la bebida o el postre y quién solo toma el pedido.

    3. Food cost

    Es el costo de lo que vendiste dividido entre lo que vendiste. Por ejemplo, si el costo de la mercancía vendida fue $ 6.256.000 sobre ventas de $ 18.400.000, tu food cost es 34 %. No hay un número mágico que le sirva a todos, así que compáralo contra tus propias semanas.

    El problema es que casi nunca está al día, porque depende de recetas y de precios de compra actualizados. Si quieres el paso a paso, mira cómo calcular el costo real de un plato. En costos y márgenes, Klave saca el costo de la receta y de tu última compra de cada insumo, así que se recalcula solo cuando algo sube.

    4. Margen por canal

    Si vendes en el salón, para llevar y por plataformas de domicilio, cada canal te deja distinto. Un pedido de $ 60.000 por una plataforma no te deja lo mismo que $ 60.000 en una mesa, porque la comisión se descuenta antes de que te llegue la plata. Revisa lo vendido por canal y lo que queda después de la comisión.

    Si nunca has hecho esa cuenta, empieza por lo que se lleva cada plataforma de domicilios. Puede que el canal que más vende no sea el que más deja.

    5. Merma y pérdidas

    Aquí entra lo que salió sin dejar plata, como lo que se dañó, las devoluciones, las cortesías y las anulaciones. Llévalo en pesos, no en sensaciones. Por ejemplo, $ 212.000 de merma en una semana parecen poco, hasta que los multiplicas por cuatro y ves que son $ 848.000 al mes. Para registrarla bien, mira cómo medir la merma de tu cocina.

    6. Ventas por hora y tiempo de salida

    Las ventas por hora te dicen cuándo se llena el local, y con eso se arman los turnos. El tiempo que tarda un pedido en salir de cocina te dice si ese turno alcanza. Si el sábado al mediodía suben las ventas y los platos se demoran más, no te falta clientela. Te falta gente, o te sobra carta.

    7. Descuadre de caja

    Es la diferencia entre lo que debería haber en caja y lo que de verdad hay. Un descuadre de $ 18.000 no quiebra a nadie. En cambio, uno que se repite cada semana en el mismo turno o con la misma persona es una señal. Anota cada diferencia con fecha, turno y responsable, y hazlo con un arqueo de caja a mitad de turno para encontrarla a tiempo.

    Cómo revisar los indicadores de gestión del restaurante cada lunes

    La revisión no tiene que ser una reunión larga. Con este orden alcanza media hora.

    1. Saca los siete números de la semana cerrada, de lunes a domingo.
    2. Ponlos al lado de las cuatro semanas anteriores, no solo de la última.
    3. Marca los que se movieron más de lo normal en tu negocio.
    4. Escoge uno solo para trabajar esa semana, con un responsable.
    5. Al lunes siguiente, mira si ese número cambió.

    Lo que no alcanza es mirarlos una vez al mes. Para entonces, el problema ya se comió cuatro semanas de margen.

    El error de llevar los indicadores de gestión a mano

    Muchos dueños arrancan con una hoja de cálculo, y está bien. El lío llega en la tercera semana, cuando alguien tiene que digitar las ventas, las compras, la merma y el cierre de caja antes del lunes. Entonces la hoja se atrasa, los datos llegan incompletos y la revisión se pasa para después.

    Por eso los indicadores de gestión en restaurantes funcionan mejor cuando salen de la operación misma. Si la venta, la receta, la compra y el arqueo ya quedaron registrados en el día, el lunes solo te toca leer y decidir.

    Si quieres que estos siete números salgan solos cada semana, sin armar la hoja a mano, prueba Klave 7 días gratis. No te pedimos tarjeta.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué son los indicadores de gestión en restaurantes?

    Son números que resumen cómo va la operación, como las ventas, el ticket promedio, el food cost o la merma. Sirven para comparar semanas y decidir qué corregir primero.

    ¿Cuál es el indicador de gestión más importante en restaurantes?

    Depende del problema que tengas. Si vendes bien y no te queda plata, empieza por el food cost y la merma. Si te queda plata pero vendes poco, mira el ticket promedio y las ventas por hora.

    ¿Cada cuánto se revisan los indicadores de gestión?

    Una vez por semana, siempre el mismo día y con el mismo período. El descuadre de caja conviene mirarlo en cada cierre de turno.

    ¿Cómo se calcula el ticket promedio?

    Divide las ventas del período entre el número de cuentas cobradas. Si vendiste $ 18.400.000 en 460 cuentas, el ticket promedio es $ 40.000.

  • Food cost, cuánto te cuesta de verdad vender un plato

    Food cost, cuánto te cuesta de verdad vender un plato

    El food cost es la parte del precio de un plato que se va en ingredientes. Es un porcentaje sencillo de sacar, y aun así muchas cartas se arman con un cálculo que se hizo una vez y nadie volvió a mirar.

    Mientras tanto, el pollo sube, el aceite sube y la carta sigue igual. El plato que más vendes puede estar dejándote cada vez menos, y no lo ves porque la caja del día se sigue llenando.

    Cálculo del food cost de una pechuga a la plancha con su precio de venta

    Qué es el food cost

    Es el costo de los ingredientes de un plato dividido entre su precio de venta sin impuestos, multiplicado por cien. Si un plato te cuesta $ 6.800 en insumos y lo vendes en $ 25.000 antes de impuestos, tu food cost es del 27,2 %.

    Solo cuenta lo que lleva el plato. La nómina, el arriendo, el gas y los servicios también son costos, pero se miran aparte, en el control de costos del negocio completo. Mezclarlos aquí te daría un número que no sirve para ponerle precio a nada.

    Cómo calcular el costo de un plato

    Todo empieza por la receta estándar. Sin saber cuántos gramos lleva cada plato, cualquier costo es una suposición. Con la receta en la mano, el cálculo tiene tres pasos.

    1. Toma el precio de tu última compra de cada insumo y llévalo a la unidad que usa la receta.
    2. Multiplica esa cantidad por lo que lleva el plato, teniendo en cuenta lo que se pierde al limpiar.
    3. Suma todos los ingredientes, incluidos el aceite, la sal y el empaque si el plato sale para llevar.

    Por ejemplo, una pechuga a la plancha con arroz, papa criolla y ensalada podría quedar así, con precios de ejemplo.

    • Pechuga de pollo, 200 g a $ 22.000 el kilo, da $ 4.400.
    • Papa criolla, 150 g, $ 700.
    • Arroz cocido, 150 g, $ 500.
    • Ensalada con su aderezo, $ 900.
    • Aceite, sal y condimentos, $ 300.

    El costo del plato suma $ 6.800. Ese es el número que va arriba en la división.

    El precio de la carta trae el impuesto adentro

    Aquí es fácil equivocarse. Si tu restaurante es responsable del impuesto nacional al consumo, la tarifa es del 8 %, y el artículo 512-9 del Estatuto Tributario pide calcularlo antes e incluirlo en la lista de precios al público.

    Es decir, esa plata no es tuya, es del impuesto. Por eso divides el precio de la carta entre 1,08 antes de sacar el porcentaje. Si la pechuga está en $ 27.000, el precio sin impuesto es $ 25.000 y el food cost queda en 27,2 %. Si usaras los $ 27.000 completos, te daría 25,2 % y creerías que el plato deja más de lo que deja.

    La propina tampoco entra en la cuenta. El mismo artículo dice que, por ser voluntaria, no hace parte de la base del impuesto. Y si en tu cuenta de cobro no aparece ningún impuesto, usa el precio de la carta tal cual.

    Food cost teórico y food cost real

    Lo que acabas de calcular es el teórico. Dice lo que debería costar el plato si todo sale como dice la receta. El real sale de lo que de verdad se gastó en un período, y casi nunca coincide.

    Para el real necesitas un conteo de inventario al principio y al final del mes. La cuenta es inventario inicial, más compras, menos inventario final. Ese resultado lo divides entre las ventas de comida sin impuestos del mismo mes.

    Pongamos un ejemplo. Empiezas el mes con $ 8.000.000 en bodega, compras $ 21.000.000 y terminas con $ 7.500.000. Gastaste $ 21.500.000 en insumos. Si vendiste $ 70.000.000 sin impuestos, tu food cost real es del 30,7 %.

    Ahora supón que, según tus recetas, debería haber sido del 27 %. Esa diferencia son $ 2.600.000 que salieron de la bodega sin pasar por un plato cobrado. Ahí están las porciones grandes, la comida que se daña, las cortesías y los errores de cocina.

    Cómo poner el precio de venta de un plato con el food cost

    Primero decides qué porcentaje quieres que se vaya en ingredientes. No hay un número mágico que sirva para todos. Depende de tu carta, de tu formato y de cuánto te cuesta el resto de la operación.

    Luego divides el costo entre ese porcentaje. Si tu meta fuera del 25 %, la pechuga debería venderse en $ 27.200 sin impuesto. Con el 8 % del impuesto al consumo encima, son $ 29.376, así que en la carta iría en unos $ 29.400. Con la carta en $ 27.000 estás por debajo de tu meta.

    Ese resultado es un piso, no la respuesta final. También cuenta lo que tu cliente está dispuesto a pagar y lo que cobran cerca. Además, si vendes por domicilio, la comisión de la plataforma sale del mismo precio, así que conviene revisar cuánto te deja cada canal antes de fijarlo.

    Cada cuánto recalcular el food cost

    El teórico cambia cada vez que cambia un precio de compra. Si lo revisas una vez al año, trabajas con un número viejo casi todo el año. El real conviene mirarlo cada mes, justo después del conteo, para comparar y buscar la fuga mientras está fresca.

    Hacerlo en hoja de cálculo es posible, pero cansa y se abandona. En costos y márgenes de Klave el costo de cada plato sale de su receta y del precio de tu última compra. Cuando registras una compra más cara, se recalculan solas todas las recetas que usan ese insumo.

    Luego, en los reportes de Klave ves el costo de la comida, el margen por plato en pesos y en porcentaje, y el efecto de lo que subió en el mes. Así la decisión de subir un precio o ajustar una porción se toma con números.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuál es un buen food cost?

    Depende de tu tipo de negocio y de tus otros gastos. Más que copiar un número, fija tu meta con tus propias cuentas y vigila que el real no se aleje del teórico.

    ¿El food cost incluye la mano de obra?

    No. Solo incluye los insumos del plato. La nómina se mira aparte, junto con el arriendo y los servicios.

    ¿Cómo calcular el costo de un plato sin receta?

    No hay una forma confiable. Prepara el plato una vez con la gramera al lado, anota lo que entra y ya tienes la base para calcularlo.

    ¿El food cost se calcula con o sin impuesto al consumo?

    Sin impuesto. Si lo cobras, divide el precio de la carta entre 1,08 antes de hacer la cuenta.

    Si quieres ver el costo y el margen de tus platos al día sin volver a hacer cuentas, prueba Klave 7 días gratis, sin tarjeta.