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Receta estándar, el primer paso para controlar tus costos

La receta estándar es la hoja donde queda escrito cuánto lleva cada plato, gramo por gramo, y cuánto cuesta prepararlo. Suena a papeleo de cadena grande, pero es lo primero que necesitas si quieres saber qué te deja la carta.

Pasa en muchas cocinas. El cocinero del almuerzo sirve la hamburguesa con 150 gramos de carne y el de la noche con 180. Las ventas suben y la plata no aparece. El problema no está en el precio, está en que el plato cambia según quién esté en la plancha.

Receta estándar de una hamburguesa con el costo de cada ingrediente

Qué es una receta estándar

Es la ficha técnica de un plato. Dice qué ingredientes lleva, cuánto de cada uno, cómo se prepara y cómo se sirve. Con esos datos cualquiera en tu cocina saca el mismo plato, un martes a mediodía o un sábado lleno.

También dice cuánto cuesta. Por eso la receta estandarizada no es solo un documento de cocina, sino la base del costo, del precio de venta y del inventario. Si no sabes cuánto queso lleva un plato, tampoco sabes cuánto queso deberías haber gastado en la semana.

Por qué la receta estándar es el primer paso para controlar costos

Cada decisión de plata en un restaurante sale de ahí. El costo de un plato de comida se calcula con su receta. El pedido al proveedor depende de lo que gastan las recetas. Y el conteo de inventario solo tiene sentido si comparas lo que había contra lo que las recetas dicen que se usó.

Sin receta, todo lo demás es un cálculo al ojo. Con ella, la diferencia entre lo que debería haber en la bodega y lo que hay se vuelve una pista. Puede ser una porción que sale grande, un insumo que se daña y nadie anota o algo que sale de la cocina sin cobrarse.

Qué lleva un formato de receta estándar

No necesitas un formato bonito. Necesitas que tenga estos datos, siempre en el mismo orden, para que cualquiera lo lea igual.

  • Nombre del plato y número de porciones que rinde la preparación.
  • Ingredientes con la cantidad exacta, en gramos, mililitros o unidades.
  • Precio de compra de cada insumo con su unidad, por ejemplo el kilo o la botella.
  • Rendimiento, que es lo que queda útil después de limpiar, pelar o deshuesar.
  • Costo de cada ingrediente en la porción y costo total del plato.
  • Pasos de preparación, con tiempos y temperaturas cuando importan.
  • Montaje, con el recipiente, la guarnición y una foto de referencia.

La foto parece un detalle y no lo es. Cuando el cocinero nuevo ve cómo debe salir el plato, la porción deja de depender de su criterio.

Cómo hacer una receta estándar paso a paso

  1. Prepara el plato una vez con la gramera al lado y anota todo lo que entra, incluidos la sal y el aceite de la plancha.
  2. Pesa los insumos que se limpian antes y después de limpiarlos, así sacas su rendimiento real.
  3. Busca el precio de tu última compra de cada insumo y llévalo a la unidad de la receta.
  4. Multiplica la cantidad por el costo unitario y suma todos los ingredientes.
  5. Escribe los pasos y toma la foto del montaje.
  6. Pide a otra persona del equipo que prepare el plato solo con la ficha, y corrige lo que no quedó claro.

El rendimiento cambia el costo más de lo que parece

Por ejemplo, si compras un kilo de lomo a $ 48.000 y después de limpiarlo quedan 850 gramos útiles, el kilo limpio no te cuesta $ 48.000. Te cuesta cerca de $ 56.500, porque pagaste también la grasa y los recortes que no llegan al plato.

Si la receta usa el precio sin limpiar, cada porción parece más barata de lo que es. Esa diferencia no se nota en un plato, pero sí en un mes de servicio.

Un ejemplo con números, la hamburguesa de la casa

Toma una hamburguesa clásica como ejemplo, con precios de compra inventados para hacer la cuenta.

  • Carne de res molida, 150 g a $ 32.000 el kilo, da $ 4.800.
  • Pan brioche, una unidad, $ 1.200.
  • Queso cheddar, 40 g a $ 30.000 el kilo, da $ 1.200.
  • Papas a la francesa con su aceite, 180 g, $ 1.300.
  • Tomate, lechuga, cebolla y salsa de la casa, $ 750.

El costo por porción suma $ 9.250. Ahora imagina que en la noche la carne sale de 180 g en vez de 150. Son $ 960 más por hamburguesa, y si vendes 40 en una noche, se van $ 38.400 que no aparecen en ninguna parte.

Con el costo claro, el precio de venta deja de ser una corazonada. Ya sabes cuánto pones en cada plato antes de decidir cuánto cobras por él.

Subrecetas, la salsa también tiene su receta

La salsa de la casa, el hogao o la masa de las empanadas se preparan en lote y entran en varios platos. Hazles su propia receta estándar, con lo que rinde el lote, y úsala como un ingrediente más.

Así, si sube el tomate, cambia el costo de la salsa y con él el de cada plato que la lleva. Sin la subreceta tendrías que corregir cinco fichas a mano, y alguna se te va a quedar atrás.

Cada cuánto revisar la receta estandarizada

La ficha envejece por dos lados. Cambian los precios de los insumos y cambian las porciones que de verdad se sirven en el pase.

Para los precios, revísala cada vez que un proveedor te sube la factura. Como referencia general, el DANE publica cada mes el índice de precios al consumidor, con una división aparte para alimentos y bebidas no alcohólicas.

Para las porciones, pesa de vez en cuando un plato recién servido, sin avisar, y compáralo con la ficha. Si la diferencia se repite, corrige la receta o corrige la costumbre. Esa revisión es parte de un buen control de costos y gastos, junto con la merma y las compras.

De la hoja de cálculo a una receta que se mueve sola

Una hoja de cálculo sirve para arrancar, pero se queda quieta. En inventario y recetas de Klave cargas una vez de qué está hecho cada plato, con subingredientes para las salsas y las masas. Desde ahí, cada venta descuenta esos gramos del stock.

Además, cada compra que registras recalcula el costo de las recetas que usan ese insumo. En costos y márgenes ves qué deja cada plato en pesos y en porcentaje, con los precios de tu última compra y no con los del año pasado.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre receta estándar y ficha técnica?

En la práctica son lo mismo. Algunas cocinas llaman ficha técnica a la parte de costos y receta a la preparación, pero lo útil es tener las dos cosas en un solo documento.

¿Tengo que hacer la receta estándar de toda la carta?

No de una vez. Empieza por los platos que más vendes y por los que llevan los insumos más caros, porque ahí un gramo de más pesa más.

¿Sirve una receta estándar en Excel?

Sirve para empezar. El problema es que no se actualiza cuando cambia un precio ni descuenta nada del inventario, así que alguien tiene que acordarse de revisarla.

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